Instrucciones para escuchar la lluvia

La lluvia siempre trae pequeños mensajes en cada gota, a veces sólo a veces podemos escucharlos. Las instrucciones son muy sencillas decía mi abuelita:

-primero hay que ver al cielo y escoger la nube indicada, la que más nos guste.

-Cuando la encuentras no la puedes perder de vista y con tus ojos seguirás las miles de góticas que se desprenden de ella. Unas son muy grandes y quieren llegar con prisa al suelo, otras en cambio no quieren caer y encuentran a su paso bordes, hojas, animales, troncos e incluso otras nubes. Cada mensaje siempre llega en el momento en que se debe recibir.

No todos lo que se escucha en las gotas es bueno. La primera vez que me habló la lluvia, fue en la finca de mis abuelos y me sentí muy triste porque las gotas lloraban, ellas venían del río que recorría todos los pueblos cercanos. Las gotas tenían manchas, estaban sucias, las habían dañado.

Ellas no estaban felices, no querían caer, porque al tocar el suelo nuevamente iban a ser lastimadas. La más chiquita cayó en mi mejilla y la sentí tan mía, tan cercana, tan miedosa, tan insegura.

¿Cuántas góticas como esa morían todos los días en el río, en la calle, en la selva, en los parques?

Las personas nos hemos acostumbrado a dañar lo que nos rodea y ya ni cuenta nos damos.

Esa pequeña gota se deslizó por mi mejilla y entró a mi boca, cuando por fin se sintió a salvo gritó y gritó. Sentí su miedo. Con mi dedo suavemente la lleve a las hojas del limoncillo, se reunió con otras que al igual que ella estaban temblando y se unieron antes de caer a la tierra, juntas besaron el tallo de la planta y dieron vida la suelo.

No siempre la lluvia trae gotas tristes, las más grandes están llenas de ESPERANZA, son las que primero caen y golpean con fuerza tus brazos, tu cara, tu cuello y gritan, te hacen sentir vivo y sin darte cuenta empiezas a SONREIR.

¿Alguna vez has sonreído bajo la lluvia?

Si no lo has hecho, debes salir cuando las nubes te avisen y dejar que tu cuerpo se llené de esperanza, porque las gotas a pesar del daño que hemos causado nos recuerdan que en cualquier momento se puede volver a empezar.

Hoy soy amiga de la lluvia y estoy aprendiendo a escuchar el viento.

 

Valeria Rico Valencia

 

 

 

 

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