¡Pelo malo! “La estética” de la discriminación

Yira Isabel Miranda MonteroYira
Profesional en Trabajo Social
Coordinadora, nodo Nororiente
yira.miranda@descontamina.org
Twitter: @YiraMirandaM 

“Si se arreglara un poquito el pelo, se le viera bonito. Pláncheselo.”

¿Qué debo “arreglarme” si así nací? Hace algunos años me alisaba el cabello, la verdad es que no lo aceptaba, no me gustaba, no lo quería. Sin embargo, en este proceso que es la vida, hay cosas que cambian y a mi cambiar me ha hecho poderosa. El punto es que, tenemos muchos complejos. Y en su mayoría, tales complejos están cruelmente relacionados con algo que creemos negativo, malo porque otros nos lo han hecho pensar; como si pudiéramos quitarnos del cuerpo el hecho de ser. Esto último sólo es posible con la muerte y es triste reconocer que ya sucede. Hablaré de mí para no herir susceptibilidades, es más, espero encontrar personas que se sientan identificadas.

Era una acomplejada por mi cabello, aún siento vivas las raíces de ese complejo cuando alguien habla de lo malo, poco práctico y feo de tener el cabello churco. Es terrible. Sentir que te duele el estómago cuando un comentario sin ninguna intención es lanzado justo a tu sensibilidad. El problema es que las personas creen que éste es un mero asunto “estético” y hasta de “presentación personal” del que se puede hablar sin lastimar a nadie. Sin embargo, por décadas muchas como yo y más afro han padecido “la práctica de alisar permanentemente el pelo crespo de las mujeres negras a través de agresivos tratamientos químicos”[1]. Lo anterior para decir que el pelo afro, churco, apretao, cujcuj, ensortijado, rizado, etc., ha sido catalogado como “pelo malo”, apreciación que culturalmente ha calado en nuestras mentes y fundamentado prácticas racistas. Sí, aceptémoslo, racistas.

Racistas porque nos lleva a negarnos, a mutilarnos o más bien a torturarnos. La práctica del alisado “sigue siendo fuerte y popular […] empresarias, meseras, recepcionistas, estudiantes negras, todas con sus melenas aplastadas, lisas, incólumes[2]. Ni un crespo, nada de afros”[3] dice un artículo de Vice sobre tal realidad cartagenera. Sin embargo, pienso que eso pasa en todo el país o más bien sucede al mundo negro. Alisarse es un deber con los otros blancos o blanqueados porque así se ve más elegante, bonita, limpia, menos pobre. Menos negras, ese es el fin; negar una cultura, por razones de raza e incluso clase porque las negras fueron las esclavas, la servidumbre o el entretenimiento. Verse menos negra implica un acto de racismo porque discrimina una forma de ser en el mundo, de habitarlo, de expresarlo afro. Nos han colonizado el pensamiento, la vida, el cuerpo, el afro, el despeluque.

De un tiempo para acá, el complejo que tenía por mi cabello churco ha ido desapareciendo porque me encontré con la idea liberadora de que soy diferente. Y en esa diferencia está mi belleza. Así me reconocí y resulta que mi cabello empezó a ser una señal de apropiación; un símbolo de reivindicación silencioso pero vistoso. Sí que da gritos mi cabello cuando su rebeldía se expresa y yo no lo reprimo. Orgullosa pero más que eso, ser antirracista implica ver el mundo desde lo subalterno, creativamente propositivo, poderosamente en resistencia y consciente de una historia colonial que ahora podemos desaprender y descolonizar.

Ahora, pienso que lo mismo sucede con “extrañas” “raras” “diferentes” “más grandes” “más pequeñas” “pocas” “bastas” formas corporales que sufren desde la cultural burla y superstición hasta la política segregación social y muerte. Personas con albinismo en Malawi, por su color, justo hoy sufren “secuestros, violaciones, amputaciones e incluso exhumación de cadáveres, movidos todos por la creencia en la magia”[4]. Los pies de las mujeres en China padecieron porque “los casamenteros preferían a las mujeres de pies vendados ya que esto demostraba que podían tolerar el dolor y que no se quejarían como esposas”[5] algunas aún muestran sus pies doblados con orgullo. La nariz judía y su inferioridad racial según los nazis, lo que permitió injusta e inhumanamente el holocausto de seis millones de judíos[6]. Las personas con sobrepeso, que sufren discriminación por parte de grupos llamados “odiadores del sobrepeso”, que entregan panfletos en Londres con la frase: “Eres un ser humano gordo y feo”. Hieren, dañan, incitan al odio, odian a los cuerpos diferentes. Y así puedo seguir señalando hechos históricos y actuales de la forma en cómo los seres humanos hacemos inferiores y raros a los demás por no comprender que somos diversos, que el termino raza nos jodió la existencia pero que desde antes ya maltratábamos a otros por ser “de color”, por tener “otro tamaño”, por tener “otro cuerpo”. Estamos jodidos y nuestra cultura legitima que sigamos jodiéndonos gracias a los chistes, el comentario poco reflexionado, la burla, la superstición, creencias absurdas que dañan y acaban con la vida de otros seres humanos.

Es momento de ayudar a otros a salir de esos dilemas vitales que crean los complejos. Es hora de amarnos y amar a los demás. Es tiempo de hacer algo para hacernos la existencia más sencilla, amable, tolerable. Hay que enfrentar la discriminación y rechazarla, desaprender esas formas violentas de relacionarnos y aprender aquellas que potencien el valor humano de la hermandad y el cuidado.


[1] Sánchez, Felipe. (2017). Cirle Tatis: la youtuber negra que se dejó el afro para combatir el racismo. Recuperado de https://www.vice.com/es_co/article/qvjeym/cirle-tatis-youtube-negra-afro-combate-racismo?utm_source=vicefbcol

[2] “que no ha sufrido daño” pongo en cuestión tal palabra. Los invito a seguir ¡“Pelo Bueno”!

[3] Sánchez, Felipe. (2017), op.cit.

[4] Michel, Adan. (2017). Mutilación y muerte. Así es la vida de los albinos en África. Recuperado de https://news.vice.com/es/article/mutilacion-muerte-vida-albinos-africa

[5] McDermott, Josephine. (2015). La historia de las últimas mujeres chinas de pies rotos. Recuperado de http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150402_finde_pies_vendados_china_lp

[6] Ver en https://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10005751


*Fotografía de la portada: Pixabay
***Las posiciones son de las y los columnistas y no representan necesariamente las posturas de la Corporación Descontamina.

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