Impuestos y regulación en Colombia

Jorge Eliecer Vásquez RincónJorge
Ingeniero Industrial
Investigador Ahimsa
Corporación Descontamina

Contacto: vasquezr.jorge@gmail.com
Twitter: @jorgevasquez93

Con la aparición de aquel fenómeno llamado “globalización”, la información, la tecnología y los bienes y servicios creados a partir de estos saberes han logrado eliminar fronteras que antes se veían imposibles de atravesar por tiempo y distancia; son tantos los avances en salud, educación y modernización que se pueden atribuir a la globalización, que es casi imposible imaginar un mundo separado y con naciones aisladas unas de otras.

La violencia, una palabra que hemos escuchado quizá desde que tenemos uso de razón pero de la cuál aun no es posible llegar a una definición en la que todos estemos de acuerdo, y es que cómo definir en una palabra el basto significado que en ella se representa. En esta oportunidad me enfocaré en solo una de las violencias en la que nos vemos inmersos a diario y que por su constante en la cotidianidad, la hemos dejado pasa por alto en la mayoría de las oportunidades.

Hoy por hoy, la globalización y las corrientes que nos encaminan al emprendimiento y a la denominada “libertad financiera”, han generado un aumento significativo en el número de empresas que se constituyen anualmente. En 2015 hubo un aumento significativo en la apertura de nuevas empresas y el crecimiento en este ámbito fue del 12,2% según la confederación colombiana de cámaras de comercio, siendo la cifra más alta de esos últimos 4 años[1]. Sin embargo, es aún más llamativo, y alarmante a la vez, el porcentaje de fracaso de estas empresas durante sus primeros 5 años de vida: 7 de cada de 10 empresas abandonan sus actividades antes de completar su primer quintil de operaciones, para ser un poco más exactos, la tasa de supervivencia de nuevos emprendimientos es del 29,7%[2], cifra que enciende las alarmas que se desvanecen antes de implementar alguna restructuración efectiva ya acorde a las necesidades del mercado.

Entre los años 80 y 90 en Santander, sólo por mencionar un ejemplo, la orfebrería era una de las insignias de la región junto con la marroquinería y las confecciones a nivel departamental y nacional, los talleres de joyería santandereanos elaboraban cerca del 70% de la producción nacional[3] arrastrando consigo el desarrollo comercial de otros sectores ajenos al objeto social de las principales industrias. Hoy por hoy es un arte regional que tiende a su desaparición.

Hay quienes critican los impuestos y la reglamentación en materia ambiental y de seguridad industrial. Personalmente difiero de estos puntos de vista, pues creo que los impuestos son necesarios y que con la normatividad ambiental y de salud en el trabajo avanzaremos hacia un escenario de poca accidentalidad y escasos desastres naturales a los que denominamos castigos divinos cuando hemos sido nosotros mismos quienes de manera irresponsable llevamos los limites naturales por un camino sin marcha atrás.

Son los impuestos necesarios para el crecimiento y fortalecimiento de un sector enfocado a la innovación de técnicas y tecnologías que permiten el avance de toda una región mejorando el nivel de vida de sus ciudadanos.

Creo que el principal problema es la mala estructuración de la normatividad que se rige por supuesto y no se enfoca en la particularidad de las industrias, con la vergonzosa estrategia de tener “palanca” para favores personales, resultamos contratando un grupo de personas que tal vez tengan los estudios necesarios para realizar la gestión pero que desconocen totalmente los sectores productivos, sus fortalezas y debilidades, las oportunidades y amenazas que afectan el sector empresarial y la tipificación de sus mercados. Es así como surgen inconsistencias a nivel tributario como lo muestra el “Análisis económico sobre el sector joyero en Colombia” realizado por la federación nacional de comerciantes[4] o la normatividad estipulada en plan de ordenamiento territorial (POT), claramente, y creyendo en el buen obrar de los profesionales que realizaron estos reglamentos, es de resaltar que tal vez a un orfebre se le complique su desarrollo empresarial si las condiciones estatutarias le quitan el 39% de su utilidad para el pago de impuestos sin mencionar el alto costo de su materia prima al ser metales y gemas preciosas, o que se vea afectada la seguridad de un taller orfebre al trasladarse a una zona apartada en donde no se tienen las condiciones de seguridad necesarias para el desarrollo de las operaciones. Es apenas entendible que el camino de la informalidad haya sido la ruta obligada para la mayoría de artistas de esa tradición milenaria.

Para finalizar, la invitación es a evaluar y ajustar los mecanismos y regulaciones que se crean en pro de los gremios y la comunidad, es una invitación a construir de la mano condiciones justas y a la medida de las necesidades de todos y cada uno de los sectores empresariales colombianos, empecemos a mostrar el arte y el ingenio que tienen nuestros productos y nuestra gente, apoyemos lo nuestro, lo colombiano, nuestra nación es mucho más que yacimientos de materias primas; Colombia es innovación, diseño y perspicacia.


[1] SECCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS. Se acelera creación de empresas en el país. Obras, industria y servicios impulsaron la constitución de compañías en 2014. En: Diario el tiempo, 8 de enero de 2015, 09:45 pm. [citado 26 mayo 2017]. Disponible en < http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15071100>

[2] PORTAFOLIO. Siete de cada diez nuevas empresas fracasan antes de los 5 años. En: Portafolio.com, 7 de septiembre de 2016, 4:16 pm. [citado 26 mayo 2017]. Disponible en <http://www.portafolio.co/negocios/el-numero-de-empresas-que-fracasan-en-colombia-500176>

[3] CENTRO DE DESARROLLO TECNOLÓGICO Y PRODUCTIVO DE JOYERÍA. Entrevista VIII salón de joyería y I salón especializado de minería 2015. Neomundo Santander.

[4] FENALCO. Análisis económico sobre el sector joyero en Colombia en 2015. En: Fenalco.com, 19 de junio de 2015, 08:43 a.m. [citado 26 mayo 2017]. Disponible en <http://www.fenalco.com.co/sites/default/files/files/documentos/joyerias.pdf>


*Las posiciones son de las y los columnistas y no representan necesariamente las posturas de la Corporación Descontamina.

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