Plebiscito y esperanza

Jenny Estefany Valenzuela RincónEstefany
Investigadora Ahimsa
Corporación Descontamina
Contacto: tefavalenzuela@gmail.com
Twitter: @EstefanyV5

“Queremos justicia y paz que venga de corazón pa´ que llegue
a nuestros campos salud, paz y educación”

Las alabaoras de Bojayá

Desde el pasado 2 de octubre del 2016, Colombia viene experimentando una montaña rusa de emociones. Finalizando la tarde de aquel domingo estuvieron confirmados los resultados de la votación, en los cuales “ganaba” el No por una pequeña diferencia con el Sí, aunque el mayor porcentaje fueron las personas que decidieron no votar, siendo estás aproximadamente el 60% de la población.

Las emociones generadas a partir de dicho resultado, ha influido nuestro actuar está semana, el resultado provocó múltiples reacciones, configurando estos últimos días como los más difíciles de sobre llevar, recibiendo noticias nuevas cada día y asumiendo de la mejor forma posible todo lo que nos provoca esas novedades.

Empezando la semana, desde el centro democrático se conocieron las propuestas formuladas “desde ellos” para la renegociación de los acuerdos; triste, decepcionante, aunque nada sorprendente, fue descubrir que dichas propuestas ya se encontraban incluidas en el documento final emitido desde La Habana, ¿Eso que demostró? Que realmente no leyeron ni estudiaron los acuerdos como se jactaban de decir que ya lo habían hecho, que su campaña por el No fue realizada desde otro argumento distinto a la injusticia que predominaba en los acuerdos, según ellos y finalmente que, a pesar de haber estado a favor del No, tampoco tenían propuestas tangibles.

A medida que seguía avanzando la semana, fueron ocurriendo múltiples marchas en todo el país, plantones en distintos lugares, y diversas iniciativas a favor de la paz, que nos invitaban a no abandonar el camino hacia la construcción de paz. Al contrario, es ahora más que nunca cuando debemos armarnos de esperanza, y seguir trabajando con más fuerza por la paz del país.

El 6 de octubre, se conoció la noticia que una gran parte de la población fue engañada con argumentos falsos a favor del No, lo cual volvió a provocar múltiples reacciones, abrió de nuevo la herida al ver que el No, ganó gracias a las mentiras de un grupo determinado a no permitir la firma de los acuerdos, y que de forma contrario se hizo a un lado la oportunidad única que ha tenido el país en toda su historia de refrendar unos acuerdos entre dos bandos enemigos, producto de la disposición de ellos para finalizar ese conflicto y del trabajo mancomunado de cinco años, para resarcir las yagas producidas por dicha disputa de más de 50 años en Colombia.

Ayer 7 de octubre, amanecemos con que Juan Manuel Santos, presidente de Colombia se ganó el premio Nobel de paz, esto vuelve a suscitar múltiples sentimientos, sin embargo, mi invitación es a tomarlo como un reconocimiento e incentivo a seguir trabajando por la paz. El hecho de que la comunidad internacional tenga sus ojos puestos en nuestro país, es porque tienen confianza en lo que aquí se está haciendo, nunca antes la construcción de paz se había visto tan de cerca, además tenemos la oportunidad de ser constructore/as y participantes de dicha paz, la cual no se logra con la sola firma de un documento. La paz es el producto del trabajo de toda la población; hacer las paces, perdonar, reconciliarnos deben convertirse en acciones cotidianas que desde distintas realidades van configurando un escenario de tranquilidad y amor.

Ahora más que nunca, cito al profesor José Bolívar “es cuando debemos comunicarnos mejor, leer más, estudiar más, aportar a la construcción de paz desde nuestros espacios, porque Colombia es un país precioso” y como escuche en una conversación de amigas “si es necesario hablar lo que ya se habló con cariño, pues volvemos a hacerlo de nuevo con más cariño y comprensión, hasta que logremos una aprehensión real” bienvenidas sean las iniciativas a trabajar en favor de la construcción de paz, porque para lograrlo ninguna frase será de cajón y ninguna acción será pequeña!


*Fotografía de portada: Yuranis Miranda Montero

**Las posiciones son de las y los columnistas y no representan necesariamente las posturas de la Corporación Descontamina.

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