Paro, Paz y Polarización

Yira Isabel Miranda MonteroYira
Investigadora Grupo Ahimsa
Corporación Descontamina

mirandamon21@hotmail.com
Twitter: @YiraMirandaM 

Me preocupa cuando las personas expresan su indignación por sucesos que tocan sus realidades, pero se olvidan de otras muchas causas y situaciones graves que atañen a la responsabilidad, no de “masas”, sino humana que requiere el mismo compromiso, la misma indignación y más noviolencia para su transformación. Sin embargo, aquí entra Donskis y Bauman a decirme algo que había querido negar en estos días después de ver cómo han reaccionado, no solo los medios de comunicación, también las redes sociales manejadas por amigos, amigas y conocido/as, quienes me motivan a escribir esta columna.

Los autores que mencioné explican con exactitud que:

 “Hacemos una retirada de nuestra zona de sensibilidad, no reaccionamos y pensamos que las atrocidades o injusticias no les suceden a humanos, o les pasan a otros y nunca a nosotros mismos, por eso son insignificantes. De este modo, las cosas que no se conectan con nuestras vidas carecen de importancia. Esta sensación es provocada por comprender el mundo humano desde lo tecnológico y lo virtual”[1].

Desde las masas y para las masas, donde la noticia del momento o el hecho que nos sucede a nosotros causa fervor y hasta respuestas violentas; pero al pasar los días toda sensación se esfuma, esa situación y esas personas dejan de importar. Un juego, un video que se vuelve viral, una noticia sensacionalista alcanza más auge e importancia y nos quita la memoria de las decisiones morales que adoptamos cada día.

El 15 de julio fue publicada una columna sobre las reales causantes del paro camionero en Colombia[2], en la que la autora, citando fuentes directamente implicadas en la situación, expone con mucho respeto y coherencia la temática referida. Aquí también cuestiona y denuncia el sesgo de los medios de comunicación y la vulneración a los derechos de los conductores de camión y carga pesada del país e invita a la reflexión. Agradezco haber hecho esa lectura para comprender un poco más la realidad. Sin embargo, considero que debe tocarse un punto más.

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Fotografía: Yira Miranda

La rutinización de la violencia conduce a un estado en el que las personas dejan de responder con tristeza e indignación a los horrores para convertirse así, en actores de violencia o indiferencia. Se expresa la violencia por medio del lenguaje, el cuerpo, el discurso, redes sociales, todo. Evidenciar que, realmente en redes sociales se puede leer y confirmar la idea de la pérdida de sensibilidad con otros y otras que estos autores exponen, entristece. Entristece darse cuenta que a unos les importa porque los afecta directamente; ver que otros y otras se indignan y comparten su indignación con palabras de odio; sentir que unas revictimizan a quienes han vivido la guerra al afirmar que ésta es la paz de Uribe, de Santos, de la guerrilla, y por esa razón no aportan y no se apropian de ello para construir y aprender a hacer las paces. Otros y otras solo no hacen porque ya no creen ni en la propia capacidad del ser humano para crear algo mejor. Por lo anterior, quiero emplear mi tristeza y transformarla en una oportunidad para aportar.

Sí, en estos días encontré muchas publicaciones y comentarios que comparaban la situación que están viviendo la/os camioneros con el proceso de paz. En este sentido, todas y todos debemos empezar a hacer un ejercicio crítico frente nuestras formas de hacer las cosas. Vivimos múltiples violencias; la directa, como la que han experimentado las víctimas del conflicto armado interno colombiano, que se suman al horror que no vemos; la estructural, aquella ejercida por las instituciones, gobiernos u órganos de poder que vulneran los derechos al pueblo; y la cultural[3], que es en la que entramos todas y todos, ya que ésta sigue legitimando la transformación de conflictos de manera violenta, dándonos por ejemplo, la capacidad de exigir que no se legitime un proceso de paz, negándole derechos a otros para argumentar y exigir los propios. Lo que le pase a otros no nos interesa, como lo expresan Donskis y Bauman en “Ceguera Moral: La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida”[4].

Solo para dejar una reflexión más, retomo los cuestionamientos de la columnista Estefany Valenzuela: “¿Dónde está el derecho al trabajo digno de la población colombiana? ¿No se supone que el gobierno colombiano debe proteger a su pueblo? ¿Por qué desde unos años atrás el país se viene llenando de multinacionales, a las cuales se les da prioridad sobre el producto y la mano de obra nacional?”, y quiero hacer énfasis en la frase; “desde años atrás el país se viene llenando de multinacionales”. Es decir, que es una problemática, no de “la paz de Santos” sino de un gran proceso de apertura económica profundizada desde el gobierno de Gaviria (1990-1994)[5]. Gobiernos que hemos elegido.

En efecto, eso que el ser humano no comprende, enfrenta su violencia. Sin embargo, para quienes piensan en un espacio de interexistencia posible para los seres, debe ser fundamental considerar como compromiso ético-político de las profesiones en particular (conductore/as, empresario/as, dirigentes) y del ser humano en general, contribuir en la construcción de culturas de acogida, no “uni-versal” sino “pluri-versal” que respete la diversidad, y las muchas versiones y expresiones de las mismas. Entendiendo la primacía de la vida, los elementos naturales que la hacen viable y las relaciones con los otros y otras que nos hacen posibles[6]. Esto daría lugar a la creación de acciones noviolentas que cambien realidades y no expresiones violentas fugaces que polarizan la vida.

Así que, de nuevo extiendo la invitación a leer, a sensibilizarnos y comprometernos con la humanidad y por ende con el espacio que posibilita su interexistencia. Invito a que no polaricemos más, no provoquemos más violencia. Propongamos, creemos y creamos firmemente en que esas alternativas tendrán consecuencias favorables para todas y todos.

 


[1] Bauman, Z. & Donskis, L. (2015). Ceguera moral: La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida. Barcelona, España: Paidos.

[2]Para leer más:  https://descontamina.org/2016/07/15/los-reales-causantes-del-paro-camionero-en-colombia/

[3]Para leer más, http://www.ugr.es/~revpaz/tesinas/DEA_Percy_Calderon.html

[4] Miranda Montero, Y.I. (2016). Reseña del libro “Ceguera moral: La pérdida de sensibilidad en la modernidad liquída. Revista Íconos, n°55, 246-249.

[5] Para leer más: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/economia/industrilatina/008.htm

[6] Revista Descontamina https://es.calameo.com/read/004813059f5cb7a3c0fc5 págs 13-14.

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