¿La paz es cuestión de mayorías?

María AldozaMaría A
Investigadora Grupo Ahimsa
Corporación Descontamina
Contacto: maria.aldoza@gmail.com
Twitter: @marialdoza

Desde finales de mayo hasta mediados de junio se llevaron a cabo una serie de movilizaciones y bloqueos en las diferentes vías y municipios del país. Los medios de comunicación anunciaron el inicio del “paro agrario” y comenzaron a especular sobre las complicaciones que estos nuevos pronunciamientos traían a nivel político y, sobre todo, económico. La información, sin embargo, era confusa: causaba extrañamiento que los manifestantes no fueran productores ni parte de las dignidades agropecuarias nacionales, sino que pertenecieran a comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. Esto llevó a cuestionamientos acerca de las protestas y de su verdadero motor. Si no se trataba de un paro agropecuario o siquiera de un paro campesino, no parecía nada justo que el comercio nacional se paralizara por “reclamaciones desproporcionadas” a cargo de “organizaciones de minorías étnicas […] en beneficio de muy poquitas personas”[1].

No obstante, los hechos ocurridos entre el 30 de mayo y 13 de junio del 2016 en todo el territorio nacional sí guardan una estrecha relación con el paro agrario, específicamente, el ocurrido en el año 2013. Aunque el gobierno se reunió en varias ocasiones con el sector agropecuario y llevó a cabo pactos y convenios para mejorar la situación de los agricultores, los acuerdos no fueron concretados: “Salvo algunas pequeñas concesiones, en más de un 80%, el gobierno incumplió”[2]. La Cumbre Étnica, Agraria, Campesina y Popular organizó en respuesta a estas faltas la Minga Nacional, demostrando la inconformidad por parte de la población rural, que no sólo está conformada por las asociaciones agropecuarias sino por una multiplicidad de comunidades y pueblos a lo largo y ancho del país.

La situación que denuncia la Minga Agraria, Étnica y Popular es distinta a la que muestran los medios de comunicación. Mientras estos últimos se centran en notificar los disturbios entre los manifestantes y la fuerza pública, o los problemas de movilidad a causa de los estancamientos, las reclamaciones que el gobierno no ha terminado de atender son desplazadas del foco de atención. Dichas solicitudes son reunidas en tres puntos. Primero, el modelo económico del Tratado de Libre Comercio y el Plan Nacional de Desarrollo como promotores del manejo inadecuado e inequitativo de la tierra y sus recursos, agravando la desigualdad social y económica. Segundo, la Ley de Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social, que promueve el desarrollo agropecuario a través de grandes inversiones, fortaleciendo el modelo agroindustrial que beneficia a las grandes empresas y perjudica a las comunidades. Tercero, las licencias para explotación minera que continúan siendo concedidas por parte del gobierno sobre ecosistemas estratégicos y sin consultar a los habitantes de la región.

Columna 22

Fuente: ONIC, http://www.onic.org.co/

Lo que la Minga Nacional exige, finalmente, son las garantías necesarias para la participación efectiva de las diversas comunidades en la Reforma Agraria Integral, de manera que se reorganice el desarrollo nacional en concordancia con la población y sin la destrucción del medio ambiente. Adicionalmente, las comunidades rechazan el auge paramilitar en sus contextos y las constantes amenazas que reciben de ellos,  lo que le otorga a la violencia otra faceta de propagación. A pesar de que los medios de comunicación transmiten la idea de que las movilizaciones son ejecutadas por una minoría a la que no le importa llevarse por delante a la mayoría de colombianos, no es despreciable que aproximadamente 115 mil personas salieran a protestar en varios departamentos por un sector que ocupa más del 80% del país.

Las protestas, denominadas “vías de hecho” por la prensa, son cuestionadas en su alcance como medidas de presión adecuadas. Por esto, aunque se acepta el derecho de las poblaciones a pronunciarse, es evidente la desconfianza frente este tipo de movilizaciones. Pero, ¿a qué otras formas de pronunciamiento pueden acceder realmente las poblaciones rurales? El bloqueo de las carreteras, que alerta a las élites del país ante la amenaza de una crisis económica, es el medio idóneo para darle visibilidad a su situación. Esto acarreó una serie de sacrificios que las comunidades no deberían asumir. Mientras a la fuerza pública se le ordena contrarrestar los intentos de insurgencia y las comunidades resisten a las evasivas del gobierno, resultaron muertos Willington Quibarecama, Gersain Cerón y Marco Aurelio Díaz, comuneros del Pueblo Nasa y Embera. Además, hubo centenares de personas heridas, detenidas y judicializadas.

A pesar de que en la actualidad es posible acudir a fuentes de información primarias, el imaginario del país sigue siendo filtrado por los discursos que divulgan los medios de comunicación y el gobierno. Esto se hace evidente en las afirmaciones de éste sobre posibles vínculos entre las protestas y el ELN. Dichas declaraciones se hacen sobre conjeturas que, sin embargo, se toman como ciertas, deslegitimando el rigor y la autenticidad de la Minga Nacional. Así, lo que nace como una marcha pacífica se oscurece por la vinculación con grupos al margen de la ley, irrespetado el derecho de la población a expresarse libremente. Ahora que se han firmado los diálogos de paz con las FARC ¿será el ELN el nuevo responsable de los puntos de fuga y conflicto en el país?

La guerra no es sólo entre el gobierno y las FARC, los actores del conflicto armado en Colombia son muchos. A pesar de esto, la Cumbre Étnica, Agraria, Campesina y Popular ha manifestado su apoyo incondicional en el Proceso de Paz. El esfuerzo más grande en este nuevo propósito recae principalmente sobre el gobierno, en correspondencia con el poder que tiene. A pesar de que todas y todos debemos participar en su consolidación, es el gobierno quien debe revisar sus gestiones para que la paz sea una realidad y no sólo una promesa. Tal como sostiene Jimmy Moreno, dirigente del Congreso de los Pueblos y vocero de la Minga: “en medio de sus discursos sobre la paz que se avecina hay aspectos puntuales, que de no solucionarse de manera prioritaria, se van a convertir en serios obstáculos en un ambiente de posconflicto”[3]. Para que la paz sea, el gobierno debe transformar las acciones que buscan el desarrollo económico a toda costa y preguntarse por las posibilidades que brindaría hacer del país un lugar de oportunidades reales.


[1] La Semana (6 de junio de 2016). ¿Se trata de un pago agrario? Recuperado de http://www.semana.com/nacion/multimedia/paro-agrario-implicaciones-de-las-manifestaciones/476257

[2] Higuita, O. (20 de junio de 2016). El paro de la Minga indígena y la Cumbre Nacional Agraria: ¿qué aportes y retos deja? Agencia Latinoamericana de información. Recuperado de http://www.alainet.org/es/articulo/178224

[3] TelesurTV (30 de mayo de 2016). Campesinos realizan hoy paro agrario en Colombia. Recuperado de http://www.telesurtv.net/news/Campesinos-realizan-hoy-paro-agrario-en-Colombia-20160529-0008.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s