El amor en diversidad

Yira Isabel Miranda Montero
Investigadora Grupo Ahimsa
Corporación Descontamina
Estudiante de Trabajo Social
Contacto: mirandamon21@hotmail.com
Twitter: @YiraMirandaM 

Estamos colonizados. La sociedad colombiana aun no puede respetar el hecho de que otros y otras nos amemos porque así lo decidimos, porque así lo quisimos, porque así lo deseamos. Se evidencia entonces, cómo un ámbito personal de la vida humana se vuelve político. No podemos respetar eso porque nos enseñaron muy bien a reproducir una sola forma de amar, el hetero-amor, como lo dirían algunas corrientes del feminismo; al enseñarnos nos colonizaron con una sola forma de pensar, de hacer, de ser.

Con lo anterior, me refiero a la aceptación que ha tenido el aval de la Corte Constitucional a la unión entre parejas conformadas por personas del mismo sexo; cuestión que ha tenido oponentes de altos cargos con gran acceso a medios de comunicación y personajes que emplean su imagen, además de su posición de privilegio para mal informar y polarizar a las tantas colombianas y colombianos permeados por una cultura religiosa, patriarcal y homofóbica profunda.

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Fotografía: Yuranis Miranda Montero

Aquí insisto, nos enseñaron a amar dentro de unas normas que nos colonizaron (la heteronormatividad) y estas no respetan la libertad que tienen los otros y otras de ser, de existir. El pensar y sentir decolonial junto con los estudios culturales, en su complejidad plantean que es pertinente para el ser humano comenzar un proceso crítico de su forma de vivir para transformarla, puesto que, la modernidad presentada como el rostro de avanzada tecnológica y desarrollo del mundo occidental ha ocultado su otra expresión: la colonialidad, que opera a través de la naturalización de jerarquías de todo tipo posibilitando la reproducción de relaciones que discriminan, rechazan, invisibilizan, humillan, asesinan a otras y otros por expresarse.

Creemos tener el poder sobre la vida de quienes pensamos inferiores, “raros”, minorías, “pecadores”, solo porque estos asumen su sexualidad desde formas otras de amar, de expresar erotismo, de diversidad. No comprendemos la diversidad que representa la vida humana en el planeta, bueno, tampoco entendemos ni preservamos la naturaleza misma. En fin, a pesar de que creemos tener ese poder sobre la vida de los demás, paradójicamente somos quienes más colonizados estamos en nuestras formas de actuar.

Todo está interrelacionado. He escuchado y leído tantas posturas en contra de la paz por ejemplo, que atemoriza o incluso desesperanza a quienes seguimos convencidos de que es posible transformar nuestras formas de relacionarnos por unas en las que se respete la vida, se dialogue y se conviva. Todos y todas nos quejamos de procesos como el de la paz, porque lo que hacemos no alcanza la crítica. Sin embargo, pienso que a veces olvidamos aportar desde lo cotidiano, desde las relaciones con quienes nos rodean.

Olvidamos a aquellas personas a las que podemos impactar positivamente en un mismo espacio entendiendo nuestra interexistencia, dado que, necesitamos de otros y otras para ser; solo las evitamos y seguimos creando cadenas de odio y rencor que terminan en violencia, en maltrato, en falta de reconocimiento, en segregación. No reconocer la unión entre parejas conformadas por personas del mismo sexo, es muestra de lo poco que queremos una nueva sociedad; una alejada de la violencia, una que se relacione de manera Noviolenta.

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